miércoles, 29 de mayo de 2024

A DÓNDE VAS ANA?

No dejo de pensar las circunstancias por las cuales, Ana decidió buscar una excusa para desatar aquella furia que su cuerpo tenía resguardado en lo más profundo de su sentir, sobre todo porque después de la primera vez, en la que el desliz se convirtió en una caída libre sin retorno.

Es tan clara esta situación, que al final del libro, las circunstancias así lo muestran, sencillamente se había dado cuenta que no necesitaba esperar a un nuevo agosto para volver a caer.

Pero bueno, no nos adelantemos al final de la historia, volvamos al génesis del primer viaje de Ana.

Si bien es cierto Ana viajaba cada agosto a visitar la tumba de su madre, la primera vez en la que decidió dejarse llevar por el ímpetu y desenfreno de su sentir, la situación podría denominarse como un hecho aislado, esto sin dejar atrás cualquier cuestionamiento moral, ético que el lector pudiese llegar a hacer. Sin embargo, la culpa que le agobió por mucho tiempo, terminó teniendo otro matiz cuando a pesar de que aún recordaba a ese hombre extraño, enigmático y atrevido por confundirla con una prostituta, ya que esa fecha especial se convirtió en una desatada conducta de irresponsabilidad consigo misma.

Bueno más allá repito de lo moral, que cada quien es libre de mirarlo desde su perspectiva, Ana no tenía claro lo que quería y es por lo que la califico como irresponsable porque incluso Bella Baxter, entendió en algún momento, que prostituirse tenía un objetivo para la coyuntura que se puede estar viviendo y era la de conseguir dinero para lograr regresar o tener unos propósitos mayores.

A Ana la movía un placer que duraba solo una noche como máximo y al final sus manos volvían a estar vacías, se podría decir que la fiebre la buscaba en las sabanas, aquí, literalmente.

Pasaban y pasaban los agostos y en ese transcurrir conocía a varios hombres, incluso aquel amigo de la familia que siempre la quiso tener y que solo las circunstancias evitaron que también hubiese hecho parte de su lista, pero solo por eso, por las circunstancias, a pesar de que también para ella se convirtió en opción de su desenfrenado deseo, aunque fuera por descarte.

Nunca pude sentir a Ana satisfecha, incluso con su deseo, era como si al final le faltara algo o si había perdido el sentido de su sentir, por cuanto se reflejaba el alto nivel de carencias afectivas, llevándola a buscar en el sexo, la respuesta a sus desafíos, esos que la sumergían en lo más profundo de un abismo del que saldrá para al final volver a caer una y otra vez.

Qué estaría pasando por la mente de Ana, no sé, mucho menos de Gabo, si es que fuera él quien escribiera este libro, pero lo que si pude ver es que se dibuja a una mujer que decidió jugar a dejarse de querer y a no permitir que la quisieran, sin darse cuenta que al final del día, volvería a estar vacía, así en la mañana decida reiniciar el ciclo,                   

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